Y vuelta la burra al trigo. Y vuelta al día gris, frío, desapacible, día de malos presagios. Y vuelta a la dura realidad laboral, a la enrevesada convivencia en la empresa, a los comentarios a espaldas de uno, a las risitas maliciosas, a los enemigos irreconciliables dándose la mano con aparente amabilidad cuando conviene, cuando hay que figurar, medrar o adular. Vuelta, y es lo que más me fastidia, a los falsos amigos dándome falsas palmaditas en la espalda y ofreciéndome su falso apoyo en mi - esta sí, muy real - desgracia.

Qué asco me dan todos. Que de veces les dejaría plantados y me largaría a hacer lo que fuera. De reponedora de algún supermercado o de teleoperadora de cualquier plataforma, que de ambas cosas tengo experiencia. Pero claro, no puede ser, soy bien consciente de ello. Después de una creí que interminable colección de trabajos basura, éste es el primero que entra en la categoría de trabajo digno, y ofrece posibilidades reales de promoción, no como la mayoría que hablan de carrera profesional y luego nada de nada. Es cierto que en la guerra de todos contra todos que representa subir peldaños en esa carrera profesional he perdido la primera batalla, y de forma bastante estrepitosa por cierto, pero aún no he perdido la guerra. Me lo tomaré así, mientras rehago mi maquillaje tras lamer mis heridas.

Y vuelta también al colorido simbólic del que ya hablaba ayer. Base de ropa negra, que me encanta el negro, pero desgarrada tanta negrura por una ráfaga, un relámpago de color, hoy en forma de minifalda fucsia un tanto rampante, pero bonita. A mí, por lo menos, me lo parece. Claro que como podéis observar, me gustan los brillos, que no todo el mundo puede con ellos!

El conjunto, con americana

El conjunto, tal cual lo llevo y lo paseo por las dependencias de mi empresa

Ascender, no ascenderé por ahora. Pero que conseguiré que se fijen en mí, eso seguro!